El refrigerante se elige para la próxima década: Un chiller opera hasta veinte años. Su refrigerante define el cuarto de máquinas y qué tan fácil será darle servicio.
¿Por qué el refrigerante es una decisión de ingeniería y no de compra?
Cuando se comparan chillers, la conversación gira en torno a capacidad, eficiencia y precio. El refrigerante aparece en la ficha técnica como un dato más. Es un error de perspectiva.
México congeló su consumo de HFC en 2024 y empezará a reducirlo en 2029. Un chiller que se instala hoy y opera veinte años va a vivir todas las etapas de ese calendario, hasta la reducción de 80 % en 2045.
En ese plazo, su refrigerante tendrá que conseguirse para cada servicio, cumplir las reglas vigentes y convivir con el cuarto de máquinas donde se instaló. Si el mercado lo abandona a la mitad de su vida útil, el costo lo absorbe el dueño del equipo.
Por eso el refrigerante se decide en la ingeniería. Ahí se definen el tipo de compresor, el tamaño de la máquina, las condiciones del cuarto de máquinas y los sistemas de seguridad. Cambiarlo después cuesta mucho más que elegirlo bien desde el principio.
¿Qué es la Enmienda de Kigali y qué calendario sigue México?
Los hidrofluorocarbonos (HFC) sustituyeron a los refrigerantes que dañaban la capa de ozono. No la dañan, pero tienen un potencial de calentamiento global (GWP) alto. El R-134a, común en chillers de tornillo y centrífugos, calienta la atmósfera 1,430 veces más que la misma cantidad de CO₂ en un horizonte de cien años.
En 2016, los países del Protocolo de Montreal acordaron en Kigali, Ruanda, reducir de forma gradual la producción y el consumo de HFC. México ratificó la enmienda en 2018 y sigue este calendario:
· Línea base. El promedio de consumo de HFC de 2020 a 2022, más 65 % de la línea base de HCFC.
· 2024. Congelamiento del consumo.
· 2029. Reducción de 10 %.
· 2035. Reducción de 30 %.
· 2040. Reducción de 50 %.
· 2045. Reducción de 80 %.
En mayo de 2026, la SEMARNAT reafirmó la meta de reducir 80 % el consumo de HFC para 2045.
Hay un matiz importante. Kigali no prohíbe operar un equipo que ya está instalado. Lo que limita es la cantidad de HFC que el país puede producir e importar. Con cada etapa habrá menos refrigerante de alto GWP para cargar equipos nuevos y dar servicio a los existentes.
¿Qué está cambiando en los chillers que se fabrican hoy?
El cambio más rápido no viene de la regulación mexicana, sino del mercado donde se diseñan muchos de los chillers que se instalan en el país.
En Estados Unidos, los chillers nuevos de confort que se fabrican o importan desde el 1 de enero de 2025 ya no pueden usar refrigerantes con GWP de 700 o más. Es la regla de transición tecnológica de la Agencia de Protección Ambiental (EPA). Para chillers de proceso industrial, la fecha general es el 1 de enero de 2026, y 2028 para los de muy baja temperatura. La revisión que la EPA publicó en mayo de 2026 flexibilizó plazos para otros sectores, no para los chillers de confort.
Los fabricantes ya ajustaron sus líneas. Carrier ofrece su chiller de tornillo enfriado por agua AquaForce 30HX con R-513A. Trane equipa sus centrífugos CenTraVac con R-1233zd(E) o R-514A, ambos con GWP menor que 2. Daikin ofrece chillers de tornillo y centrífugos con R-513A o R-1234ze.
Para un proyecto en México la consecuencia es práctica. La oferta de chillers nuevos ya se mueve hacia estos refrigerantes, aunque la regulación local avance a otro ritmo.
¿Por qué pesa más en industria y data centers?
En un edificio de oficinas, el chiller enfría durante el horario de trabajo. En una planta de manufactura, un hospital o un data center, la planta de agua helada opera muchas más horas al año y, en algunos casos, sin interrupción.
Eso cambia el peso de la decisión. Más horas de operación significan más servicios a lo largo de la vida del equipo y, con ellos, más veces en que hará falta conseguir el refrigerante. En un proceso productivo, el chiller forma parte de la línea: si un servicio se retrasa porque el refrigerante escasea, el costo no es solo de climatización.
Además, los equipos industriales son grandes y se instalan en cuartos de máquinas que se diseñan una sola vez. Lo que no se previó en ese cuarto es caro de agregar después.
¿Qué refrigerantes reemplazan a los de siempre?
Depende del tipo de chiller. La industria los separa por la presión a la que opera el refrigerante.
· Media presión (tornillo y centrífugos que hoy usan R-134a). El R-513A es una mezcla no inflamable con GWP de 631. Es casi compatible con los diseños para R-134a, con una eficiencia ligeramente menor. El R-1234ze(E) tiene un GWP cercano a cero, pero es levemente inflamable y necesita compresores de mayor desplazamiento para la misma capacidad.
· Baja presión (centrífugos que usaban R-123). El R-1233zd(E) y el R-514A tienen GWP menor que 2. El primero no es inflamable y es de baja toxicidad. El segundo tiene la misma clasificación de toxicidad que el R-123 al que reemplaza.
Los GWP del R-134a y del R-513A corresponden al Cuarto Informe del IPCC (AR4), la referencia de la Enmienda de Kigali. Los demás provienen de la información de los fabricantes.
No hay un reemplazo universal. Cada opción cambia algo: la eficiencia, el tamaño de la máquina o los requisitos de seguridad del cuarto donde se instala.
¿Qué significan A1, A2L y B1?
La norma ANSI/ASHRAE 34 clasifica cada refrigerante con una letra y un número.
· La letra indica la toxicidad. A significa menor toxicidad; B, mayor toxicidad.
· El número indica la inflamabilidad. 1 significa que no propaga la flama; 2L, que es levemente inflamable; 2 y 3, que la inflamabilidad es mayor.
Los A2L son la gran novedad. Cuesta trabajo encenderlos y, si se encienden, la flama avanza despacio: la norma limita su velocidad de combustión a 10 centímetros por segundo. Aun así, no se tratan igual que un A1. Necesitan reglas de diseño propias.
La clasificación B1 del R-514A no es nueva. Es la misma del R-123, con el que la industria trabajó durante décadas en cuartos de máquinas con detección y ventilación.
¿Qué cambia en el cuarto de máquinas?
La norma ANSI/ASHRAE 15 establece cómo instalar sistemas de refrigeración de forma segura. En chillers grandes, el punto central es el cuarto de máquinas.
· Detección. El cuarto debe tener un detector de refrigerante, colocado donde se concentraría una fuga, que active una alarma y la ventilación mecánica.
· Ventilación. La ventilación mecánica debe retirar el refrigerante fugado antes de que alcance una concentración peligrosa.
· Instalación eléctrica. Si el cuarto aloja refrigerantes A2L o B2L, la norma permite cumplir con ventilación y detección, o bien clasificarlo como área eléctrica peligrosa (Clase I, División 2).
Hay otras consecuencias físicas. Un chiller con R-1234ze(E) puede requerir más espacio que uno equivalente con R-134a. Un centrífugo de baja presión opera con el evaporador por debajo de la presión atmosférica, así que necesita un sistema de purga que retire el aire y la humedad que logren entrar.
Todo esto se resuelve con facilidad en el plano. En una obra ya construida, cada cambio obliga a demoler, reubicar o rediseñar.
¿Qué pasa con los chillers que ya operan con R-134a o R-123?
Pueden seguir operando. Ninguna de las reglas descritas obliga a retirar un equipo que funciona.
Lo que cambia es el entorno. El R-123 es un HCFC, una familia que el Protocolo de Montreal elimina en países como México hacia 2030, con un remanente limitado para servicio hasta 2040. El R-134a es un HFC sujeto al calendario de Kigali. En los dos casos conviene saber cuánta vida útil le queda al chiller y planear su reemplazo con tiempo.
Algunos fabricantes ofrecen conversiones a refrigerantes de bajo GWP para ciertos modelos. Si son viables depende del equipo, y esa evaluación le corresponde al fabricante.
¿Qué conviene decidir desde la ingeniería?
En un proyecto nuevo o en una ampliación de planta, estas son las decisiones que conviene cerrar antes de comprar:
· El refrigerante y su clase de seguridad. Que queden escritos en la especificación, no en la propuesta del proveedor.
· El cuarto de máquinas. Detección, ventilación, instalación eléctrica y espacio, diseñados para el refrigerante elegido.
· La eficiencia real. Comparar el desempeño a carga parcial con el refrigerante específico, porque cambia de una opción a otra.
· El servicio a futuro. Confirmar que habrá refrigerante, refacciones y técnicos capacitados en la región durante la vida útil del equipo.
· La operación. Que el personal que operará la planta reciba capacitación sobre el refrigerante y sus alarmas.
¿Qué preguntar al revisar una propuesta?
Si está comparando propuestas para una planta de agua helada, cuatro preguntas ayudan a distinguirlas:
· ¿Qué refrigerante usa el chiller y cuál es su GWP?
· ¿Qué clase de seguridad tiene según ASHRAE 34?
· ¿El diseño del cuarto de máquinas cumple ASHRAE 15 para esa clase?
· ¿Qué disponibilidad tendrá ese refrigerante para dar servicio dentro de diez años?
Una propuesta que responde las cuatro con claridad ya hizo el trabajo de ingeniería. Una que no las responde deja la decisión para después.
Una decisión para veinte años
El refrigerante no se ve en la obra terminada, pero acompaña al equipo durante toda su vida. Es una de las decisiones de ingeniería con más consecuencias y menos visibilidad.
En Reaclima diseñamos, suministramos e instalamos plantas de agua helada y sistemas HVAC para industria, data centers y hospitales. El refrigerante se define en la ingeniería, junto con el cuarto de máquinas que lo va a alojar, y se verifica en las pruebas y la puesta en marcha.
Si su próximo proyecto ya está en etapa de ingeniería, conversemos.